Mi parto inducido

Hoy os quiero contar cómo fue mi parto inducido. Al llevar tratamiento con heparina y adiro y querer ponerme la epidural, hablé con el hematólogo y creyó conveniente inducir el parto para tenerlo todo controlado y quitarme la medicación antes para que no hubiera problemas con la epidural y otros posibles problemas en el parto. Me hizo un informe para que se lo diese a mi ginecóloga y ella estuvo de acuerdo por lo que se decidió no esperar a la semana 40 e inducirlo en la 38 que el bebé ya está preparado para nacer. Mi FPP era el 29 de enero, por lo que sólo lo adelantábamos realmente 11 días.

Domingo, 17 de enero
La doctora me preparó todos los papeles para hacer el ingreso un domingo por la mañana para empezar a preparar el útero ya que yo estaba muy verde. Para ello, a las 13 horas, me pusieron un Propess que es como una especie de “tampax” que te introducen en la vagina que va desprendiendo prostalgandinas que son las encargadas de terminar de madurar el útero. Como a una amiga unos meses antes le habían inducido el parto en la misma semana que a mi y nació el mismo día, pensé que lo mismo se aceleraba el proceso y en lugar de tenerlo el lunes como tenía programado la ginecóloga, se adelantaría al domingo. Jaja, que ingenua. El caso es que me pusieron el Propess y me monitorizaron para ver si empezaba a haber algún tipo de actividad. Estuve monitorizada 2 horas y nada, cero contracciones. Comí y pasé la tarde viendo una peli y series que me llevé en el ordenador. A las 20h me quitaron el Propess y me volvieron a monitorizar a ver cómo iba y al menos se veían contracciones cada 3 minutos pero poca cosa, eso si, ya molestaba. La noche no fue muy buena, no pude descansar mucho ya que los dolores que tenía eran como de regla pero un poquito más fuertes. Lo que tenía que haber sido una noche para descansar para estar a tope para el parto, fue una noche de dar vueltas y vueltas en la cama.

Lunes, 18 de enero
A la mañana siguiente, sobre las 7am me dieron el desayuno y a las 8am me pusieron la oxitocina. Una vez puesta me volvieron a monitorizar y ya no iba a poder levantarme de la cama, cosa que yo no sabía. A media mañana, sobre las 12h, vino el matrón a verme y apenas había dilatado 1cm. Ya había algo pero iba lento. En la habitación estaban mis padres y mi pareja y cuando me venía una contracción avisaba y aquello parecía un concurso, a ver cuál era la contracción más fuerte. Como estaba monitorizada, se veía la gráfica y se veía que empezaban a ser fuertes. Eran dolorosas pero soportables.

Poco a poco me empezaron a subir la dosis de oxitocina.

A las 12:45h vinieron a romperme la bolsa para acelerar el proceso. Qué sensación tan rara. Te quedas muy a gusto porque te quita mucho peso de la tripa pero en cada contracción sigues notando como sale el líquido a borbotones. En ese momento las contracciones empezaron a ser más dolorosas.

A las 14:15h, en mitad de una de las contracciones, entró el matrón, me vio la cara de dolor y me dijo si quería ya la epidural. Como dilataba muy despacio no sabía en qué momento podía pedirla y me dijo que cuando yo quisiera, por lo que decidí que había llegado el momento de dejar de sufrir. Mi madre estaba sorprendida de lo que estaba aguantando porque apenas me quejaba. Al rato vinieron a buscarme para subirme a quirófanos para ponérmela. Algo muy importante que aprendí, es que si tienes escoliosis, debes avisar antes, y si es posible, llevar radiografías. Lo que en principio es un pinchazo en el que tienes que estar completamente quieta, se convirtió en 4 pinchazos, 3 en la misma vértebra y 1, el definitivo, un poco más arriba. Todo esto teniendo contracciones y en una posición nada cómoda, pero cuando empezó a hacer efecto, qué gusto.

Me volvieron a bajar a la habitación y todo iba genial hasta que la epidural dejó de hacer efecto en la pierna derecha y mucho efecto en la izquierda. Las contracciones volvían a doler. Como la epidural actúa por gravedad, me tumbaron del lado derecho para que llegase a esa pierna pero nada, no funcionó. Me dijeron que lo más seguro es que el catéter estuviera desviado al lado izquierdo. Decidieron poner un refuerzo para la pierna derecha y actuó, pero también en la izquierda por lo que empecé a no sentir absolutamente nada en esa pierna. Las contracciones seguían doliendo pero bueno, eran soportables.

A las 17:00h vino el matrón a verme y me dijo que estaba ya de 5cm. En 7 horas sólo 5cm. Veía que al final nos íbamos al martes por lo lento que iba todo.

La epidural empezó a hacer más efecto en el lado derecho por lo que ya no dolían las contracciones aunque si que las notaba pero la pierna izquierda la tenía bloqueada total.

A las 18:25 vinieron a explorar de nuevo y ohhh sorpresa, estaba ya de 9cm. ¿Cómo? ¿Ya? Uf, qué miedo sentí en ese momento. Quedaba poco para convertirme en madre.

A las 18:50 me subieron a quirófanos y me metieron en el mismo paritorio donde me habían puesto la epidural. Me pasaron a la cama de parto y de repente, sin avisar me dicen que empiece a empujar. ¿Cómo? ¿Qué? ¿Y mi chico no puede entrar? Pues no, no pudo entrar. Me dijeron que hasta que no saliera la cabeza del peque nada. Imaginaos la situación de verte sola en un paritorio y que de repente te dicen que la persona que quieres que esté al lado para darte apoyo no va a estar. A todo esto, la epidural había hecho demasiado efecto en las dos piernas por lo que no sentía absolutamente nada, ni una mísera contracción por lo que me tenían que decir cada vez cuando tenía que empujar.

En los primeros pujos ya me llevé la primera “bronca” del matrón diciendo que no lo estaba haciendo bien, que no levantara el culo, que sólo tenía que agarrarme a unos acoples que había y empujar. Le dije que no sentía nada, que no sabía lo que estaba haciendo y que no era consciente de mi cuerpo. Después de empujar varias veces, algo empezó a ir mal. Dijeron que el peque no salía y que tendrían que usar ventosa para sacarlo. Yo estaba como si no estuviera, sólo miraba a la puerta y lo que más quería era que dejaran entrar a mi chico. Necesitaba que estuviera a mi lado.

Una vez preparada la ventosa, me dijeron de nuevo cuando empujar. De repente, el matrón se subió en mi tripa sin avisar y me hizo la maniobra de Kristeller. Como no me lo esperaba, me quedé sin aire y no pude empujar. Segunda “bronca”. Parecía que querían que todo acabase rápido. No me decían nada, no sabía si el peque estaba teniendo sufrimiento fetal ni nada. Después de 2 contracciones más con la maniobra de Kristeller, salió la cabeza. Llamaron a mi chico pero para cuando quiso llegar al paritorio, ya había nacido. Eran las 19:10h. De repente, y sin decirnos nada, se llevaron al niño. No le pude ni ver.

Cuando miré a mi pareja tenía cara de pánico. La escena que se encontró él fue tremenda. Vio al niño boca abajo con una cosa en la cabeza que en ese momento pensó que era una malformación, porque era de color carne y estaba manchado de sangre, como el peque. Luego se enteró que era la ventosa. Después de eso vio, como se lo llevaban. No entendíamos nada.

No dejaba de preguntarme qué había pasado. Yo no sabía qué decirle. Me miraba con cara de pánico mientras me cosían. A los 10-12 minutos, ya cuando no podíamos más, nos trajeron al peque y me lo pusieron encima para hacer el piel con piel. Me pusieron una sábana y nos sacaron de quirófanos. Fuera estaban esperando los 4 abuelos del peque. Qué emoción. En ese momento todo el sufrimiento previo se me olvidó. Para los abuelos paternos era el séptimo nieto y para mis padres era el cuarto, pero la emoción era la misma.

Una vez en la habitación empezó la sesión de fotos, avisar a toda la familia de que todo había salido bien y que el peque ya estaba con nosotros.

Empezaron a venir médicos a vernos tanto al peque como a mi. La pediatra nos comentó que el peque había tenido sufrimiento fetal y que tenía unos quejiditos, que si en un par de horas no se le quitaban, se lo tendrían que llevar a la incubadora. Por suerte no hizo falta.

Yo en ese momento estaba completamente ida, creo que no era consciente que había sido madre. Lo único que se me ocurrió es que quería que el papi hiciera el piel con piel. Mano de santo, fue coger al peque, ponérselo en el pecho y quedarse totalmente relajado. Ni un quejido más.

En cuanto a mi, vino a verme mi ginecóloga y vieron que tenía un hematoma en uno de los labios. Me comentaron que tendrían que ir haciendo un seguimiento pero que si iba a más, me tenían que subir de nuevo a quirófanos para mirarlo. Por suerte, el hematoma no fue a más y no tuvieron que hacerme nada.

Martes, 19 de enero
Unas horas después, sobre las 12 de la noche, me dejaron comer y beber algo, ya que llevaba desde el desayuno sin tomar nada.

De repente, a las 3 de la mañana, mientras dormíamos, entraron las enfermeras y me despertaron echándome una bronca del quince. Yo no entendía qué pasaba, estaba exhausta, no podía con mi cuerpo y me empezaron a gritar que por qué no le había dado el biberón al niño, que tampoco le había cambiado el pañal, que por qué no me lo ponía al pecho. Me lo intentaron poner a la fuerza y entre que yo no estaba preparada y que al niño también le despertaron, no era el mejor momento para iniciar la lactancia materna. Yo en ese momento me sentí la peor madre del mundo. Me quedé bloqueada, no sabía que hacer. Sólo podía llorar. No sabía cómo cuidar a mi hijo. Después de la bronca, mi chico y yo ya no pudimos dormir más. A las 6 le volvimos a dar el biberón y le cambiamos el pañal.

Ya por la mañana empezaron de nuevo las visitas. Mi hermano con mi cuñada y sobri pequeña, mis padres, mis suegros, los padres de mi cuñada. Yo estaba muy cansada y me empecé a agobiar. Quería intentar dar el pecho pero quería estar sola en la habitación, algo que nunca conseguía. De repente exploté y a las 13h eché a todo el mundo. Les dije que quería estar sola, que lo necesitaba. Siempre había tenido claro que no quería dar el pecho, pero en el último momento cambié de idea y quería que fuera un momento especial e íntimo en el que estuviéramos solos mi chico y yo. En ese momento me dio un bajón y las hormonas hicieron de las suyas, vaya llorera me entró.

Cuando se fue todo el mundo llamé a una enfermera para que me ayudase a enganchar al peque y se enganchó a la primera. La primera impresión fue rara ya que de primeras dolió. Era soportable pero muy raro pero quería aguantar por el peque. Durante el día fui cambiando de pecho y dolía pero iba muy bien. El peque se iba saciando pero aún así nos decían que le diéramos refuerzo de biberón ya que no me había subido todavía la leche. Fue pasando el día y todo fue mejorando. Yo me fui calmando.

Miércoles, 20 de enero
Ya al día siguiente nos miraron tanto al peque como a mi, le hicieron la prueba del talón y como estábamos muy bien los dos nos mandaron a casa. Sobre las 17:30 salimos de la habitación. Fue un momento muy emocionante. Contuve las lágrimas por no preocupar a mis padres que estaban allí pero me costó. Cuando nos quedamos ya los 3 solos en el coche, mi chico y yo empezamos a llorar como dos niños pequeños. No nos lo podíamos creer, ya nos íbamos a casa. Fuimos todo el camino en el coche llorando sin parar. Y cuando llegamos a casa lo mismo, no podíamos dejar de mirar al peque. Nos parecía el bebé más precioso del mundo. Lo que tanto nos había costado, por fin se había hecho realidad y ya lo teníamos en casa con nosotros.

14 meses y medio después, todavía me emociono al recordarlo. Y también me he dado cuenta que el parto, a pesar de ser rápido, para mi fue traumático, algo que nunca he querido creer, pero que ahora reescribiéndolo de nuevo, me doy cuenta de que hay muchas cosas que cambiaría y que preguntaría antes de pasar de nuevo por lo mismo, pero eso es algo que dejo para otro post.

Por cierto, el peque pesó 2,710kg y midió 48cm. Cuando nos dieron el informe del parto vimos que se lo llevaron corriendo nada más nacer porque no respiraba y tuvieron que reanimarlo durante 30 segundos.

Y vosotras, ¿cómo recordáis vuestro parto? ¿Salió como esperabas? ¿Ibais con plan de parto?

7 opiniones en “Mi parto inducido”

  1. Mi parto ya lo has leído así que ya sabes. Que diferentes son unos partos entre sí, verdad? Debiste de pasarlo fatal, desde luego que mal trato. No dejan entrar a tu pareja y luego encima se enfadan, con prisas… Pero bueno! Y eso de entrar en la habitación? Yo a bebé pingüino, no le cambiaba el pañal por la noche. Nadie me dijo nada. Y la primera noche no le di teta porque durmió del tirón. No es a demanda? Pues cuando el demandaba, digo yo. En fin, no me extraña que lo pasases mal. Se le queda a una un poco de sensación agridulce. Un abrazo!

    1. Pues eso pensaba yo, que si el peque estaba dormido no tenía que darle de comer. Nos quedamos los 2 con mal cuerpo y ahora tiempo después es cuando tengo la sensación de que querían que todo fuera rápido. Éramos 4 parturientas y yo creo que querían irse pronto a casa. Además, el matrón no sabía ni cómo se llamaba la ginecóloga, que parece una tontería pero si lo piensas, si no se conocen y no hay coordinación… Y si, lo de no dejar entrar a mi chico lo llevo mal todavía, tengo una espinita clavada. Todo este tiempo me he quedado con lo bueno, que ha sido tener a Eloy pero el otro día en la sesión de fisio me salió todo lo malo y vi claro que fue todo un despropósito. Pero bueno, espero poder olvidar todo lo malo y quedarme con mi mayor logro.

  2. Cuando leo partos como el tuyo pienso ¿de verdad cuesta tanto a los profesionales tener un poco más de empatía y corazón? ¿de verdad ahorran tanto tiempo haciendo las cosas mal?

    Que pena que hayas tenido que vivir de esta forma la llegada de tu peque, pudiendo haber sido todo mejor. Pero bueno, me gusta pensar que de todo aprendemos y esto nos sirve para saber lo que no queremos y lo que no permitiremos.

    Gracias por compartir una experiencia tan personal <3

    1. Yo no soy médico pero creo que podría haber sido de otra forma pero bueno, a toro pasado ya no se puede hacer nada aunque esta semana me comentó una ginecóloga que podía haber puesto una reclamación pero bueno. A olvidar y a disfrutar del peque que es lo que importa!!! Gracias a ti por leerme!!! Un besote

  3. No jodas, que historia! No sé que me impresionó mas, si la falta de sensibilidad del personal medico o la maniobra de Kristeller, que impresion te has de haber llevado al ver al chico ese montado en tu barriga. Lamento leer esta historia y que hayas parido asi, espero que el tiempo te haya ayudado a superarlo. Un abrazo!!

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