Mis traumas “infértiles”

Últimamente estoy algo desaparecida tanto en mi perfil de Twitter como en el blog. No es que lleve mucho con él pero me está costando más de lo que pensaba sentarme a escribir.

A raíz de la primera sesión para el dolor del coxis, han empezado a salir de mi todos los traumas que llevaba dentro. Antes los llevaba guardados en algún sitio de mi cabeza, pero al exteriorizarlos, me he dado cuenta que duelen más de lo que pensaba. Pensaba que una vez consiguiera el embarazo y ser madre, todo el tema de la infertilidad lo dejaría atrás, pero me he dado cuenta que es algo que sigue doliendo y que tiene pinta de que seguirá. Espero que con el paso de los años se vaya mitigando.

Y, ¿por qué sigue doliendo? Durante los 3 años de búsqueda en clínica, siempre he sido fuerte, o al menos lo he intentado, de cara a los demás. No quería mostrar debilidad. Ante cada negativo, lloraba en casa, lloraba mucho pero si quedaba con amigos siempre decía que no pasaba nada, que ya llegaría el momento y al final cada intento de sonrisa e intento de demostrar que no pasaba nada, me iba haciendo una herida interna cada vez más grande y de repente la herida ha reventado y está saliendo ahora, 15 meses y medio después de tener a mi hijo.

He sido madre gracias a la ciencia pero no puedo ni podré ser madre de forma natural. Sé que los “milagritos” existen, tengo dos cerquita, pero mi problema no está en los óvulos, sino en mi sangre que hace que no se puedan implantar y eso dudo mucho que sea algo que cambie. Y hoy por hoy no tengo ni dinero y mucho menos, ganas, para volver a ir a un clínica a buscar el/la hermanit@. Todo fue demasiado duro para volver a pasar por ello. Sólo de pensarlo se me revuelve el estómago.

Y es que pensar que Eloy va a ser hijo único, es algo que duele. Pensar que no tendrá un hermanito, un compañero de juegos, un confidente, es algo doloroso pero es lo que hay. Es mi realidad y tengo dos opciones, renegar o afrontarlo y me tengo que quedar con la segunda opción. Sólo el tiempo curará estas heridas pero mientras, van sangrando poquito a poquito, hasta que lleguen a cicatrizar, si algún día lo hacen.

Cuando veo a las (bi)madres en los parques con los dos peques, o embarazadas del segundo, me da pena pensar que no volveré a pasar por eso. Que cada etapa que cierro con Eloy, será la única y última que viva con un bebé. Cuando pienso en deshacerme de la ropita, me da una pena tremenda (aunque he prometido hacerlo, solo que todavía no he tenido tiempo), aunque luego me digo, que si no tengo casi tiempo para cuidar/criar a uno, si tuviese el segundo, creo que moriría en el intento.

 

Lo que tengo que hacer es dejar de dar tantas vueltas a las cosas y en vez de lamentarme por lo que no tendré, me tengo que centrar en disfrutar del mayor regalo que me ha hecho la vida, y ese es Eloy. Es lo que más quiero en el mundo y ver sus avances día a día, ver lo grande y sanote que está y ver que crece bien y feliz es la mayor satisfacción que puede tener una madre. Porque si, soy madre, y tengo que disfrutar lo que tanto me costó conseguir.

Si pudiera pedir varios deseos, uno sin duda sería que desapareciera la infertilidad y que toda mujer que quiera ser madre, pudiera serlo sin problema. Mucho ánimo para las compañeras de batalla. Nos os rindáis nunca. Yo estuve a punto de tirar la toalla muchas veces pero me alegro de no haberlo hecho.

Las que ya habéis sido madres, ¿habéis pasado por lo mismo que estoy pasando yo? ¿Me lo contáis?

5 opiniones en “Mis traumas “infértiles””

  1. Hola Raquel, yo he vivido un camino inverso al tuyo pero igualmente de mucho dolor. Mi primer embarazo y parto fue natural y sin complicaciones, dentro de lo difícil que es la maternidad y el cambio que supone. El problema ha llegado con los intentos de darle un hermano. He sufrido tres abortos en un año, el último estando de más de 4 meses. Médicamente no hay causa. La idea de que mi hijo sea hijo único ha pasado de ser inconcebible a ser probable y creo que es una opción más, ni buena ni mala, la nuestra. Yo hoy aún siento un dolor enorme que gracias a la psicología se va reconduciendo. He leído tu entrada y lo que has comentado de tu dolor de coxis, y si algún día tienes la posibilidad y te apetece trabajarlo la psicología es una herramienta maravillosa. Un abrazo.

  2. Hola Raquel
    Justo antes de quedarme embarazada de la segunda me descubrieron dos quistes de endometriosis y me tuvieron que operar. En la operación existía alguna posibilidad de que me tuvieran que extirpar algún ovario, o los dos…y pensar que no podría tener más hijos me agobiaba bastante. Al final todo fue bien y pude quedarme embarazada otra vez, pero entiendo ese pesar que tú tienes. Al final las cosas vienen como vienen y no sirve de nada darnos de cabezazos contra la pared. Si te sirve de consuelo te diré que últimamente las monomadres me dan mucha envidia…la verdad que entre los dos niños, el trabajo, la casa, voy bastante estresada y no tengo tiempo para nada.
    No te ofusques y adelante, a disfrutar de tu pequeño a tope.
    Un besazo Raquel

  3. Hola bonita.

    Estoy igual que tú. Tras casi dos años de la llegada de mi pequeño milagro lo he asumido, no los ojos llenos por la neblina que pone el nudo en la garganta pero, está asumido. No tendrá herman@.

    Al principio lo pasaba fatal, lo miraba y me entraban ganas de llorar pensando en que se iba a quedar solito en el mundo cuando nosotros no estuviéramos. Era un dolor tremendo, sigue doliendo pero no puedo cambiarlo, solo queda asumirlo. Espero que esta vida le regale grandes hermanos de esos elegidos que son los mejores amigos, espero que tenga pilares en los que apoyarse que aunque no compartan lazos de “sangre” o crianza estén ahí siempre para él. Espero que la vida le regale un círculo que lo arrope porque de verdad me duele, me sigue doliendo el pensar en su soledad.

    1. Yo ahora ya lo llevo mejor pero hubo una época q me ponía muy triste. Al asumirlo como dices, parece que duele menos pero siempre estará ahí la pena. Mucho ánimo. Seguro que serán muy felices. Tendrán todo nuestro amor solo para ellos y espero también que encuentre muy buenos amigos de los de verdad. Un beso muy fuerte y mucho ánimo!!!

  4. Hola, solete: de alguna forma sé lo que sientes, pero aunque tengo dos hijos, soy hija única, y sí, hay partes malas, pero jamás en mi infancia he echado en falta un hermano para jugar, hablar o pelear. ¡Y eso que yo era ultratímida! Ahora sí pienso que es guay cuando veo hermanos que van de compras, de viaje, que se tienen… pero también veo los que se odian y lo que sufren por esto. Y de verdad te digo que los hijos únicos tenemos un imán para encontrar amigos que se convierten en tus hermanos. Tengo 2 amigos desde los 15 años, un chico y una chica, que para mí son familia, y yo para ellos, es más, son los padrinos de mis hijos 🙂 De verdad, disfruta muchísimo de tu hijo y piensa solo en la ventaja que va a tener de que sus padres van a ser solo para él, porque en todas las situaciones hay cosas buenas y malas 😉

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