Mis abuelos y la infertilidad

Hace 2 años y medio perdí, con 11 días de diferencia, a mis dos abuelos maternos. Son los únicos que me quedaban. Mi hermano y yo éramos sus únicos nietos ya que mi madre es hija única, o sea que os podéis imaginar lo que nos han mimado.

Mis abuelos siempre han estado muy presente en nuestras vidas. Nos quedábamos con ellos si mis padres se iban de viaje, venían todos los sábados a casa a comer con nosotros y yo he ido con ellos mucho a La Pedriza los domingos a pasar el día.

Siempre han gozado de muy buena salud por lo que pudimos disfrutar mucho de ellos. Pero la edad no perdona y llegó el momento en el que se hicieron mayores y ya empezaron a llegar los achaques propios de la edad y dejaron de venir los sábados a casa porque mi abuelo un día decidió que era momento de dejar de conducir. Dejaron de ir a la Pedriza todos los domingos, que era algo que hacían desde que mi madre era pequeña. Dejaron de irse de vacaciones a la playa, de viajar… Se empezaron a tomar todo con más calma.

Y llegó el momento en el que empezaron a preguntar por los bisnietos. A mi era algo que de primeras no me tocaba porque no tenía ni pareja por entonces por lo que todo iba a mi hermano. Luego conocí a mi chico y cuando ya llevábamos un tiempo viviendo juntos las preguntas también eran para nosotros pero queríamos disfrutar un poco el uno del otro antes de pensar en tener hijos, aunque ya teníamos una edad y no podíamos dejarlo pasar mucho.

Ya en 2012, mi hermano nos anuncia que están embarazados y oh sorpresa, vienen mellizos. Qué alegría para la familia. Por fin llegaban los sobrinos/nietos/bisnietos. Justo en esa época fue cuando decidimos montar nuestro negocio, de echo, nuestro negocio y los mellis “nacieron” con un día de diferencia.

Unos meses después ya nos dimos cuenta que algo pasaba y que no nos quedábamos embarazados. Empezamos yendo la seguridad social y cuando nos dijeron que era factor masculino y vimos las listas de espera, decidimos buscar clínica privada. Como conocía algún caso, sabía de la existencia de la infertilidad pero nunca imaginé que sería mi peor enemiga tantos años.

Justo en esa época mi abuela se rompió la cadera y ahí empezaron a decaer los dos. Estuvo varios meses en el hospital y mi abuelo se pasaba los días enteros con ella en la habitación sufriendo mucho ya que a veces a ella se le iba la cabeza y le decía cosas que no venían a cuento, y eso le hacía mucho daño.

Allí en el hospital fue cuando decidí decir a mis padres que íbamos a ir a una clínica porque nos habíamos hecho unas pruebas y salía que había algo.

De repente, esas preguntas inocentes que te hace tu abuelo diciendo que para cuando un bisnieto tuyo, empiezan a doler un poquito pero en principio, sí todo salía bien, en unos meses le daríamos ese bisnieto tan deseado. Pero fueron pasando los meses y los años y no llegaba. Mis sobrinos fueron creciendo y eran la alegría de la familia pero mi abuelo siempre tenía esa pregunta guardada para mi. En 2014 mi hermano nos anunció que volvían a estar embarazados y que venía una nena en camino. Qué alegría por un lado y qué tristeza por mi parte por otro porque la pregunta por parte de mi abuelo seguía ahí. Yo siempre sonreía pero nunca le contamos mi infertilidad porque no queríamos hacerle sufrir.

En agosto de 2014 mi madre llevó a los dos a una residencia porque ya no podían estar en su casa solos y ella no podía encargarse de ellos porque mi abuela desde la rotura de cadera no podía moverse y allí podían estar atendidos y tener los cuidados médicos que necesitaban. En mi cumpleaños fuimos toda la familia a verlos y allí de nuevo la pregunta. En ese momento mi abuelo me regaló un anillo que llevaba él siempre puesto. Decía que ya no iba a vivir mucho más. Siempre decía lo mismo pero yo confiaba en los siguientes intentos para decirle que por fin estaba embarazada, pero nada más lejos de la realidad.

Desde que ingresaron en la residencia tuvimos 2 transferencias más y ambos negativos, uno de ellos el día de la lotería de Navidad. Quería hacerles el mejor regalo pero no fue posible.

Por una serie de problemas se tuvieron q llevar a mi abuela al hospital quedándose solo en la residencia. Él, a pesar de sus 93 años, era consciente de todo y la cabeza le funcionaba perfectamente. Pero un día, de buenas a primeras, tras decirle que quizá mi abuela no volviera a la residencia, murió. Se empezó a encontrar mal, se lo llevaron al hospital y a las pocas horas falleció. No nos lo podíamos creer. Fue algo que nos pilló por sorpresa porque de verdad que estaba bien. La que estaba mal era mi abuela que ya ni me reconocía. Qué momento tan duro ir al hospital a darle de comer mientras la familia está en el tanatorio. Lo pasé realmente mal. Desde aquí dar las gracias al equipo de enfermería que me ayudaron en esos momentos a darle la comida porque yo fui incapaz. No podía dejar de llorar pensando que ya nunca volverían a estar juntos pero 11 días después, mi abuela también nos dejó y con ello, las posibilidades de darles un bisnieto.

Esto fue principios de febrero. A los pocos días me puse en manos de la inmunóloga y en mayo volvimos a la carga y conseguimos el tan ansiado positivo y desde ese momento, no hay día en que no me acuerde de mis abuelos y la pena que me da que no hayan podido conocer a Eloy. Me imagino lo orgullosos que estarían de él. Les encantaría ver lo bien que come, lo que va creciendo día a día, sus progresos diarios. Sé que lo querrían con locura igual que quisieron a los mellis y nos quisieron a nosotros. Y sé que serían unos bisabuelos estupendos pero no fue posible.

Me gustaría tener al menos una oportunidad para volver a verlos y que pudieran conocerlo y poder decirles: mirad, abuelos, por fin he sido mamá, ha costado, pero nunca me rendí. Os presento  vuestro bisnieto.

Pero como ese momento nunca será posible, siempre estarán en mis recuerdos por lo que para mí, siempre me acompañarán allá donde vaya.

¡¡¡Os echo de menos abuelos!!!

Un comentario en “Mis abuelos y la infertilidad”

  1. Hoy te he descubierto y aqui me tienes llorando camino al trabajo. Lo que relatas también lo siento. Espero por una adopción y deseo que mi abuela, ya con 4 bisnietos, pueda conocer un quinto. Te seguiré leyendo

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