Dos miradas diferentes de un mismo cuento: El Dragón Frío

Hace unas semanas en la “guarde” nos pidieron llevar un cuento junto con una carpeta para que cada viernes nos llevemos la carpeta de vuelta a casa con un cuento dentro que le tendremos que contar durante el fin de semana a los peques y así pasar un rato en familia. El lunes tenemos que llevar de vuelta la carpeta junto con el cuento y el siguiente viernes, cada niño “elige” el cuento que se quiere llevar entre todos los que hay (cada niño lleva uno, por lo que habrá 14 cuentos).

Como buena #malamadre que soy, compré el cuento en el último momento. Me fui a una librería del barrio y pedí recomendación. Le conté para lo que era y me dijo que ya se habían llevado varios para eso mismo. Me recomendó un par y elegí “El Dragón Frío” de la Editorial Anaya. Allí no leí el cuento, sólo sabía que era sobre un dragón que no podía echar fuego.

De camino a casa estuve imaginándome el final y nada más llegar se lo leí al peque y para mi sorpresa, no era lo que esperaba. Tengo que decir que no me gustó lo que vi: unos árboles quemados y un final en el que el dragón consigue echar el fuego más grande que se ha visto nunca y que tardaron más de un mes en apagar.

No sé si está demasiado reciente el tema de los incendios que quemaron Galicia pero yo sólo podía ver los árboles quemados y un fuego que dura mucho tiempo. Cuando llegó mi chico a casa le dije que lo leyera a ver si era sólo cosa mía y de mi cabeza y pensó lo mismo que yo.

Al día siguiente lo llevamos a la guarde y le dije a las profesoras que lo leyeran y que me dijesen ellas si les parecía bien o no, que a mi no sé por qué, no me había terminado de convencer.

Cuando volví a recoger al peque las dos a la vez me dijeron que el cuento les parecía precioso, que les había encantado que se podía trabajar el tema de los sentimientos y las emociones y también los colores ya que el dragón cambia de color. He buscado otras reseñas del libro y destacan el amor y los sentimientos.

Lo que me parece curioso es la visión tan diferente que se puede tener de un mismo cuento. Ellas como profesoras ven lo que hay que ver en un cuento infantil. Yo como madre no lo termino de ver aunque al final, a quien le tiene que gustar el cuento es a los niños que es a quien está dirigido y, si Eloy alguna semana escoge ese cuento, se lo contaré como si fuera el cuento más bonito del mundo.

¿Conocéis el cuento? ¿Qué os ha parecido a vosotros? ¿Y a vuestros peques?

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