Cómo un examen puede recordarme mi infertilidad

Y diréis, que tienen que ver las Churras con las Merinas. Pues eso me preguntaba yo también pero llevo unos días dándole vueltas al tema y de cómo estoy recordando viejos miedos ahora que se acerca la fecha del examen.

Mis primeras oposiciones

El 13 de enero me presento a mis primeras oposiciones/concurso. En octubre de 2017 cerramos el negocio que abrimos 5 años antes con muchísima ilusión y que, aún habiendo muchísimo trabajo, a final de mes estábamos con el agua al cuello por lo que decidimos que era mejor cerrar y emprender otros proyectos pero de repente me vi en el paro, sin posibilidad de cobrar porque soy autónoma, con 40 años y un peque de casi 2 y me pregunto: ¿Y ahora dónde me van a querer?

Y con esa angustia llevo desde el verano que fue cuando tomamos la decisión. El miedo al qué pasará, a si lograré encontrar trabajo. Una amiga me comentó que salían unas oposiciones en su lugar de trabajo. Ella aprobó hace 2 años por lo que decidí apuntarme. Al principio lo veía como algo secundario pero ahora se ha vuelto mi principal prioridad. Hoy en día creo que sería el único trabajo en el que no pondrían objeción ya que no miran si tienes hijos, no miran tu edad, sólo aptitudes y conocimientos.

Llevo un par de meses estudiando en mis ratos libres (que son muy pocos), haciendo resúmenes, esquemas, de nuevo resúmenes y agobiándome cada vez más. Si apruebo y el puesto es mío nos dará la estabilidad que necesito ahora mismo porque ahora me siento como en una montaña rusa.

Antes de tener a Eloy pocas veces estuve en paro y lo vivía con angustia pero vivía con mis padres, no tenía un hijo… Ahora hay que pagar una hipoteca, criar un niño que no tiene culpa de nada y se me viene el mundo encima.

¿Qué tendrá que ver con la infertilidad?

Y diréis, ¿Qué tiene que ver esto con la infertilidad? Pues al final este examen es como un tratamiento en el que te llevas todo o nada. La preparación está siendo dura. Los ánimos y las preocupaciones hacen que surjan los miedos. Miedo a no conseguirlo, miedo a revivir un negativo.

Pero si algo bueno saqué de la infertilidad es que no hay que rendirse nunca. Aunque ahora no lo vea, si que me ha hecho mucho más fuerte. Me ha enseñado a luchar por lo que quiero y que al final, no siempre por desgracia, puedes conseguir lo que tanto deseas.

Estas últimas semanas antes del examen tengo los nervios a flor de piel. Estoy mucho más sensible de lo normal. Lloro a la mínima, me enfado mucho más. Estoy histérica y no me soporto a mi misma y no me gusta porque yo no soy así. Me alejo de la gente por no mostrar “debilidad”, por no “aburrir” con mis problemas. Me meto en mi propia burbuja y me doy cuenta que así me sentía cuando se acercaba un nuevo tratamiento. Ese nuevo tratamiento en el que me volvía a jugar el todo o la nada.

El próximo día 13 de Enero será como el día de mi transferencia, pero en lugar de transferirme ellos a mi unos embriones, les transfiero yo mis conocimientos y justo cuando salga, en lugar de “betaespera”, estaré en “notaespera”. Serán unos días de muchos nervios donde no tendré ningún síntoma que me diga si mi examen está aprobado o no, si pasaré al segundo nivel que me dejaría más cerca de la meta final. Cada una de los cuatro exámenes de los que se compone la oposición/concurso será eliminatorio. Si apruebas, sigues en la lucha, sino, se acabó la esperanza. Ya no habrá más oportunidades.

El Boli Bic

Foto de un boli bic azul con unos folios escritos

Los que me conocéis, soy una loca de las papelerías, del material de papelería, de estrenar bolis, de si empiezo un boli lo tengo que terminar. Si empiezo un cuaderno con un boli, lo tengo que terminar con ese mismo boli. Soy muy maniática y a veces creo que hasta un poco supersticiosa.

Otra de las cosas que me ha llevado a comparar este examen con mi infertilidad ha sido el comprarme el boli Bic para el examen. Aunque esta comparativa me lleva más al momento del parto. Las semanas antes no me atrevía a preparar la maleta del hospital, a preparar la cuna, a montar la habitación. Si lo hacía era porque se acercaba el momento de tener a mi hijo y no sé si me daba más alegría o más miedo. Ese día me convertiría en madre.

Ahora me ha pasado con un simple boli Bic. La semana pasada salieron las normas para el examen: prohibido llevar reloj, llevar boli tipo Bic (no se puede de gel o de tinta líquida) y otras normas que dejé de leer cuando leí lo del boli.

Algo tan simple como un bolígrafo hace que me coma la cabeza. Durante los días de estudiar he usado dos bolígrafos iguales. Uno de ellos ya está agonizando y al otro le debe quedar poco. Mi “superstición” me llevaba a querer hacer el examen con uno de esos dos bolígrafos, pero ¿y si no está permitido un bolígrafo así? ¿Y si se acaba la tinta en mitad del examen? Como veis, con cualquier granito de arena hago una montaña.

Y ¿qué he hecho? Comprarme un boli Bic. Llevaba 3 ó 4 días para hacerlo. Me han vuelto a venir esos miedos de preparar la maleta, de preparar la casa. Es increíble cómo un simple boli puede remover tantas cosas por dentro.

Sólo quedan 9 días. 9 días para “parir” o “transferir” mis conocimientos a unas hojas de papel, para entrar en esa terrible “notaespera” que tanto me aterra y de esperar si aparece el cartelito de “estás aprobada, pasas a la siguiente fase” o si me quedo por el camino.

Si ya estoy nerviosa con el examen, que me vengan los recuerdos del pasado no ayuda nada pero luego miro a Eloy y pienso que si conseguí tenerlo a él, puedo ser capaz de aprobar, ¿no?

2 opiniones en “Cómo un examen puede recordarme mi infertilidad”

  1. Opositora vieja (que suspendio dos veces)te dice que esta claro que puedes aprobar pero que si no lo haces no se hunde el mundo. Sigue girando y otras oportunidades vendrán. Tu dalo todo y a partir de ahí poco puedes hacer. En cualquier caso mucha suerte!!!

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